Ostegun arratsaldean abiatu zen Iruñeatik manifestaldi jendetxua, eta ordu beteko ibilbidea egin ostean Baraiñainen ekitaldia burutu zen.
Ekitaldiko testu osoa (bi hizkuntzetan):
“Senideak eta lagunak preso ditugun belaunaldi ezberdinetako zenbait lagun bildu gara. 20 urte dira jada espainiar estatuak dispertsioa martxan jarri zuela. PSOEko politikariek, PNVkoen laguntzaz, hasi zuten gure senideen sakabanaketa. Hemen gaudenetako batzuk une hura bizi izan genuen; batzuk gazteegiak ziren hartaz oroitzeko eta bertze batzuk denbora gehiegi dute dispertsioa jasaten. Beste batzuk, kartzela barruan bizi izan zuten sakabanaketaren hasiera. Joserra Artola horietako bat da.
Tras 20 años es buen momento para realizar un balance de los “logros” de esta criminal política. 21 presos y presas han muerto en prisiones españolas o francesas, debido a las condiciones de vida, al aislamiento al que son sometidas, a la desasistencia sanitaria, etc. 2 de ellos eran navarros: Peio Mariñalarena y Jose Angel Altzuguren. La dispersión ha provocado que nuestros familiares se vean indefensos ante el sistema penitenciario que trata de destruirles como militantes políticos y como personas, y más allá de la mera privación de la libertad, el castigo añadido de la dispersión ha tenido estas trágicas consecuencias. Por eso decimos que estas muertes son asesinatos de Estado.
Castigo añadido también para nosotras y nosotros, los familiares y amigos, que a pesar de no haber sido juzgadas, hemos sido condenadas a recorrer cientos, miles y decenas de miles de kilómetros para ejercitar nuestro derecho a visitar a nuestros familiares. 16 personas han fallecido en accidentes de tráfico. No iban de vacaciones, no se dirigían a la playa o a pasar el fin de semana en la montaña. Querían ver a su ser querido durante 40 escasos minutos. Y fallecieron en la carretera. Karmele Solaguren y Sara Fernandez son las dos navarras que engrosan esta maldita lista. A todas las personas fallecidas a consecuencia de la política penitenciaria va dirigido este homenaje.
(Dantzariak eta lore eskeintza)
Donibanen eta Iruñeako Alde Zaharrean, eta Barañainen ere bai, istripuetan hil diren bi pertsona hauekiko gogora ez da inoiz eten. Nahiz eta instituzioetatik Karmele eta Sara *ahantzirik utzi nahi izan, **nahiz eta ugariak izan jarritako oztopoak. Instituzioek ez dute inoiz sakabanaketaren biktimatzat hartu, eta are geihago, hementxe bertan, Barañainen, Karmeleren oroigarria ezabatu zuten. Gaur, hemengo udaletxeak, ekitaldi hau duintasunez burutzea ukatu digute, eskatu genuen frontoia erabiltzea eragotziz. Hala ere, herria, herri mugimendua, kaleko jendea izan da Sara eta Karmeleren oroimena mantendu duena urtez urte. Eta orimen hori eratu egin da olerkietan, dantzetan eta musikan.
(Olerkia musikarekin) (Dantza musikarekin)
Cada año, la sociedad vasca gasta más de 14millones 700.000 euros en viajes a las prisiones españolas y francesas, inviertiendo para ello millones de horas, miles de días. Esto es un verdadero saqueo para las economías de muchas familias.
Hoy, 20 años después, hay más presos y presas políticas navarras que nunca. 95 personas se encuentran encarceladas, y solamente dos de ellas en prisiones situadas en Euskal Herria.
No queremos finalizar este balance sin recordar cuales eran los objetivos declarados de la dispersión: nos hablaban de reinserción, de separar a los duros de los blandos, de dar una oportunidad a los arrepentidos. Todo ello era mentira, pero es que además ha sido un auténtico fracaso. Y que se hace con las políticas que fracasan? Que se abandonan. Por qué no se ha abandonado la dispersión tras 20 años de fracasos? Porque el objetivo era el castigo, la venganza y el chantaje. Querían romper el Colectivo, pero conscientes de su fortaleza, decidieron castigar a nuestros familiares y a nosotras mismas. Ejercieron la venganza de Estado, para que pagásen cara la osadía de haberse enfrentado al Sistema. “Si la reinserción y el arrepentimiento no es posible, por lo menos que sufran lo más posible,” debieron pensar. Y así ha sido. Nos han chantajeado: cuando nuestros familiares han estado enfermos o podrían haber accedido a la libertad por haber cumplido sus condenas, les han pedido que renunciaran a su lucha para lograr lo que por derecho les correspondía. Cuando este Pueblo ha dado pasos decisivos y firmes hacia su soberanía, han puesto encima de la mesa la situación de los y las presas, como medida de presión para que la sociedad vasca desistiera en sus aspiraciones. Incluso han querido plantear un esquema de “paz por presos”, utilizando a nuestros familiares como moneda de cambio. No, nuestros familiares ni son monedas y objetos de chantaje. Son ciudadanos y ciudadanas vascas con derechos, más allá de las coyunturas políticas o de los intereses partidistas.
20 años después de comenzar con la dispersión, el señor ministro de la Guerra Alfredo Perez Rubalcaba nos dice que la política penitenciaria es cuestión de Estado. Ya lo sabíamos, pero le agracedemos que de forma tan clara y nítida reconozca que las vulneraciones de derechos de nuestros familiares responden a un diseño estrictamente político, y no lo adornen con palabras como “reinserción”, “problemas de infraestructuras”, “tratamiento penitenciario individualizado” , etc. Señor Rubalcaba, gracias por reconocer que los crímenes de Estado en materia penitenciaria son precisamente eso, crímenes de Estado.
Hogei urte izan gara sakabanaketa pairatzen. Eta Nafarroako klase politikoetatik soilik itsukeriak eta mespretxuak jaso ditugu. Nafarroako Parlamentuak ez digu bere babesa eskeini, ezta gure ahotsa entzun nahi izan.
Parlamentuan hitza hartzea ukatu digute, modu honetan gure senide presoen egoera ezkutatu nahian. Ia 100 nafarren egoera egoera, hain zuzen ere. Beraiei egunero urratzen dizkieten oinarrizko eskubideak, eta Parlamentuak ez du horretaz hitz egin nahi.
Por nuestra parte, los familiares y amigos de los presos y presas políticas, seguiremos exigiendo el fin de la dispersión, la vuelta a Euskal Herria de todas estas personas con todos sus derechos reconocidos. La liberación de aquellas personas que han cumplido sus condenas y que todavía se encuentran en prisión, secuestradas. La liberación de aquellas otras que aun estando gravemente enfermas siguen manteniendo en prisión o encarceladas en sus casas. Y por supuesto, que nosotras y nosotros, junto a todas y todos vosotros, seguiremos luchando para tener a nuestros familiares vivos, en casa, en una Euskal Herria libre y en paz.
Euskal Presoak etxera!!!”