Debido a la persecución política que padecen y por el temor a las torturas, se desconoce el paradero de muchos de nuestros familiares y amigos, ni en qué condiciones de vida se encuentran. Tal día a día resulta muy duro también para los familiares. Una realidad con la cual también juegan muy cruelmente los estados. Ejemplo de ello, la ocultación de la identidad durante interminables horas ante la muerte, tras una persecución, del exiliado político donostiarra Imanol Gómez.
Además, tenemos familiares y allegados exiliados que viven a miles de kilómetros de Euskal Herria, en Venezuela, Panamá, Cuba, México, Bélgica, Cabo Verde, y en otros muchos países. Estos familiares viven en condiciones extremas, la mayoría sin ningún documento legal, sin un nombre y apellido, sin nacionalidad, en países con unos valores y culturas diferentes. Además, en todo momento, a expensas de poder ser detenidos, torturados y encarcelados.
También tenemos familiares y allegados exiliados que viven fuera de sus casas pero en Euskal Herria, concretamente en Lapurdi, Zuberoa y Behe Nafarroa. La situación de éstos no es más alentadora. El Estado francés que en la década de los 80 deportó a decenas de nuestros familiares refugiados, utiliza hoy, entre otros, la euro-orden contra nuestros familiares exiliados, por lo que en cualquier momento pueden ser detenidos, torturados y encarcelados.
Los familiares y allegados de los exiliados también tienen que superar miles de obstáculos para poder comunicarse con sus seres queridos. Al hecho de adentrarse en la realidad de cada país y acarrear los gastos que conlleva visitarles, hay que añadirle la represión de los estados. Algunos familiares han sido detenidos y encarcelados y sus cuentas han sido bloqueadas... todo ello para impedir ofrecer el cariño, la ayuda y la solidaridad a sus seres queridos que son obligados a vagar por el mundo. Como ejemplo, los familiares de Jon Artola y Asun Gorrotxategi llevan más de tres años con todas las cuentas bancarias bloqueadas. La indefensión es de tal magnitud que a pesar de vivir esta situación sus abogados ni siquiera pueden interponer un recurso en la Audiencia Nacional española ya que al no estar procesados se les impide personarse en la causa. El sumario, además, tiene ya más de tres años de secreto sumarial con lo cual la indefensión es absoluta.
Ante esta cruda realidad provocada por la imposición de los estados, nos sentimos en la urgente necesidad de exigirles que terminen ahora, ¡ya!, con todas estas medidas de excepción, respetando el derecho que tienen nuestros familiares exiliados políticos de vivir en libertad en Euskal Herria y de actuar como agente que son. Exigimos que den este paso sea cual sea la situación política de Euskal Herria.